Masa de pizza de calabacín sin gluten (sin almidones)

para una pizza de 24 cm de diámetro (3-4 personas)
1 calabacín grande de unos 700 gramos
sal

1 huevo
40 g de harina de harina de trigo sarraceno
40 g de queso mozzarella

1 diente de ajo muy picadito
Especias: Orégano, albahaca y pimienta negra
impiamos el calabacín con agua por la parte externa, cortamos a lo largo y quitamos las semillas internas, sin eliminar la piel.

Rallamos el calabacín con thermomix durante 6 segundos a velocidad 4 y medio. Si no tienes robot de cocina, puedes hacerlo con un rallador a mano y con paciencia. Añadimos la sal y mezclamos. Así, el calabacín rallado soltará más agua.

Con ayuda de un trapo escurrimos muy bien el calabacín. Este paso es importante para eliminar el máximo de agua posible y para que quede una base crujientita.
Precalentamos el horno a 180º C.

En un bol mezcamos el calabacín, el ajo picado, las especias, la harina de trigo sarraceno, el queso y el huevo.
Preparamos una bandeja lisa forrada con papel de hornear.

Colocamos la bola de masa en el centro del papel y la aplastamos con ambas manos formando un círculo. Se estira divinamente sin problema, no se pega y no se rompe. Introducimos en el horno.
Horneamos durante 20 minutos a 180º C.

Sacamos la pizza con ayuda de una bandeja lisa y colocamos nuestro relleno encima. En mi caso, champiñones, alcaparras, pimiento rojo, cebolla y un poco de queso mozzarella (unos 60 gramos). Volvemos a introducir la pizza al horno y la dejamos otros 7-8 minutos a 180º C.